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La ciudad, historia y patrimonio

Con fecha de fundación establecida en 1799, Rosario del Tala guarda en cada uno de sus lugares la historia de una ciudad de más de dos siglos.

Alrededor de estas calles, en el casco histórico de la ciudad, se fundan las primeras edificaciones e instituciones de la por entonces Villa del Tala.

La Parroquia Nuestra Señora del Rosario fue epicentro de aquella fundación, cuando un 7 de noviembre de 1799, el Virrey del Río de la Plata aprueba la construcción de una capilla. Fue construida de paredes de adobe y techo de paja, como la mayoría de las construcciones de la época. Así se conservó hasta 1881 cuando fue inaugurada la nueva iglesia, que contaba con una nave central, el techo era de tejas francesas y el piso de baldosas rojas; al frente de la iglesia se emplazaban dos torres con campanarios. Casi sesenta años después, hacia 1940, comenzó una nueva refacción que preveía dos nuevas torres en su fachada. Dicho proyecto fue concretado de forma parcial y es el que nos acompaña frente a este sitio.

El Edificio Municipal que data de 1885, es una obra arquitectónica de relevancia que tiene influencias del eclecticismo, usual de aquella época. Se destaca la herrería artística de sus ventanales y cancel, las pilastras con capiteles de estilo corintio y la torre del reloj, cuya máquina, fue donada por inmigrantes para el Centenario de la Revolución de Mayo.

El Museo Histórico Municipal, fundado en 1965, nace por iniciativa del Centro Tradicionalista Pampa y Cielo con el objetivo de contar con un lugar donde exponer el patrimonio que narra la historia de la ciudad. En el año 1982 se estableció definitivamente donde hoy se encuentra. Allí se pueden apreciar, entre otros elementos, la máquina original del reloj de la torre, armas, piezas paleontológicas, enseres hogareños y herramientas.

Ubicada en el corazón de la ciudad, la Plaza Libertad, luce en su centro la fuente de fabricación francesa donada para el Centenario de la Revolución de Mayo; que, en conjunto con los bustos de José de San Martin y Justo José de Urquiza y la Pirámide de los Inmigrantes, rememoran parte de nuestra identidad local.

 

Casa de Martiniano Leguizamón

Es una de las casas más antiguas de la ciudad que perteneció al Coronel Leguizamón, quien estuvo bajo las órdenes de Justo José de Urquiza. En este lugar vivió parte su infancia su hijo Martiniano, el literato argentino nacido en nuestra ciudad un 28 de abril de 1858. 

Reconocido como el primer poeta criollo del Río de La Plata, su especialidad como narrador, autor teatral y poeta se forjó en nuestra tierra donde adquirió su estilo y vivió la historia que luego escribiría, la de aquellos hombres de a caballo que vivían en la selva entrerriana.

Fue un ferviente defensor de los valores de nuestra identidad y a través de sus palabras permanece el sello de reivindicación y vigencia.

Martiniano es apreciado por distintos sectores de la cultura argentina como el custodio del criollismo y patriarca de la literatura típicamente entrerriana. Sus obras más destacadas son: Montaraz, Alma Nativa, Calandria, La Selva del Montiel, entre otros.

Esta casa fue declarada Monumento Histórico Provincial en el año 2003.

 

Estación del Ferrocarril

A fines del siglo XIX, casi llegando al primer centenario de la ciudad, el Tren abrió su paso por estas tierras generando puestos de trabajo y el asentamiento de familias inmigrantes. En 1883 se inauguró la línea que, pasando por nuestra ciudad, conectó Paraná y Concepción del Uruguay. Años más tarde se autorizó la construcción del ramal Tala - Gualeguay que fue inaugurado en noviembre de 1888.

El camino del Ferrocarril y el desarrollo de esta obra industrial nos dejaron como patrimonio el Gigante de Hierro que se encuentra emplazado sobre el Río Gualeguay. Se trata del puente ferroviario de casi 200 metros que es parte del paisaje característico de nuestro lugar.

Esta Estación, es otra de las obras que nos legó aquel momento histórico. Una construcción colonial, clásica de la época, de una sola planta y amplias galerías hacia el andén.

Frente a la estación, estratégicamente ubicado, se encontraba el Hotel Delfino.

 

La Calera Osinalde-Izaguirre

El Complejo Industrial que fue icono de la ciudad durante las primeras décadas del siglo XX pertenecía a la Sociedad Anónima Osinalde e Izaguirre y funcionó hasta la década de 1960.

Estaba conformada por una serie de hornos horizontales tipo “Hoffmann” colocados en elipse, con una chimenea central. Estos eran utilizados en forma intermitente ya que la materia prima de mejor calidad comenzaba a quemarse a las 48 horas de encendido. En algunas ocasiones la carga se efectuaba simultáneamente con la descarga; este sistema era muy peligroso considerando que la temperatura del lugar de quema llegaba a los 1500 °C.

En su época de mayor esplendor, su producción de cal llegó a 350 toneladas mensuales ubicándose como referencia en la región y proveyendo a las principales ciudades de los alrededores.

De aquella construcción hoy se conserva la chimenea central de ladrillo que mide casi 30 metros y es una de las imágenes características de la ciudad.

Contigua a ella se encuentra la casa de la familia Osinalde, de notable belleza arquitectónica donde hoy funciona la Dirección del Hospital Dr. Luis A. Ellerman.

A pocos metros de allí, podemos apreciar otras industrias que, al igual que el complejo industrial la Calera, se emplazaron en las cercanías del ferrocarril, se trata de los edificios del Molino ASTEGAR, donde actualmente funciona la Cooperativa Apícola del Tala y la vieja Usina donde se encuentra el Comedor “Los Pimpollos”.

 

Cementerio

Durante los primeros tiempos, los cuerpos eran sepultados alrededor de la capilla, actual Parroquia Nuestra Señora del Rosario, pero ello, era considerado una amenaza para la salud de la población. De esta manera, en 1858 el Cura Rosas Escobar bendijo este lugar para albergar al cementerio local.

Con la llegada de los inmigrantes, hacia 1875, se modificaron los sepulcros, para ellos era importante la construcción y ornamentación de la morada de los difuntos. Esto generó que, hoy en día, nos encontremos con verdaderas obras de arte arquitectónica con más de 100 años de historia.

Se destacan los panteones de la familia Mujica, Guerra, Calveira, Buttaro, Panizza, el de la Sociedad Española, y panteones de notables figuras históricas como el de Julián Monzón y Juan Bautista Enríquez, este último declarado Tumba Histórica Provincial.

Centro cultural “Atahualpa Yupanqui”, antiguo Mercado de Abasto Municipal

Inaugurado el 3 de diciembre de 1880, era el centro de abastos del pueblo. En sus puestos se vendían carnes, verduras, frutas y legumbres.

Ubicado en un lugar estratégico de la ciudad, se constituía como lugar de encuentro de los vecinos. Aquí mismo, hacia 1930, cuenta la historia que descendió de su caballo don Atahualpa Yupanqui. El Cantautor folclórico argentino que recuerda “Fui a parar a Rosario del Tala. Era una ciudad antigua, de anchas veredas, con más tapiales que casas. Anduve por los aledaños hasta el atardecer, sin hablar con nadie, aunque respondiendo al saludo de todos, pues allá existía la costumbre de saludar a todo el mundo, como lo hace la gente sin miedo y sin pecado."

En honor a este destacado artista nacional, en 1998 se modifica el nombre del Antiguo Mercado para llamarse desde entonces “Centro Cultural Atahualpa Yupanqui”, destinado a fines filantrópicos y de recreación socio-cultural. Ese mismo año se inaugura en este lugar la Sala Municipal de Teatro, hoy llamada bajo el nombre de la artista local, Mónica Pesse.

 

Mural Bicentenario de Rosario del Tala: esta obra de arte realizada en honor a los 200 años de Rosario del Tala fue realizada por el escultor y muralista Pedro Lacabe en conjunto con la colaboración de vecinos de nuestra ciudad. Este mural narra parte de nuestra identidad, los edificios históricos representados son el patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad.

 

Museo “Homenaje a Rosario del Tala” de la familia Ellena: el museo surge por la búsqueda de piezas antiguas llevada a cabo por Armando “Tito” Ellena. Durante mucho tiempo su amplia colección fue visitada en forma privada.

Considerando la importancia y el número de piezas que poseía, el 7 de noviembre de 1988 abre sus puertas como museo público.

Las principales piezas son: fotos inéditas, una guitarra de Atahualpa Yupanqui, un juego de perfumeros de cristal de bacará, donado por un descendiente de “gauchos judíos” de Basavilbaso, una colección de arañas de la época, una jaula torneada artísticamente con comederos de porcelana, y además, medallística, numismática, billetes de banco, colección de vitrolas en funcionamiento, uniformes militares de época, entre otras cosas.

El Museo ha sido declarado de interés por la Cámara de Senadores de la Provincia y por la Municipalidad de Rosario del Tala.

 

Molino “El Americano”: Fundado en 1884, en sus inicios era una tahona a vapor perteneciente a la firma Guffanti y Cía. Como los integrantes de la firma carecían de experiencia molinera, hacen llamar a Carlo Barbiero que se encontraba trabajando en Salto (Buenos Aires) para que hiciera funcionar el molino en forma adecuada. Para esa misma época, por fallecimiento y retiro de los socios originales, la firma queda a cargo de Beltrán Chapital quien en 1897 forma una sociedad con Barbiero, pasando a ser propiedad de Chapital y Barbiero. Hacia 1901 Carlo Barbiero le compra la mitad a Chapital y pasa a ser el único dueño. Tras la muerte de Carlo, sus hijos se hacen cargo y comienza un tiempo de prosperidad, transformando la tahona en un moderno molino con cilindros y motor a vapor. Hacia 1928 se construyen silos para la recepción de cereal a granel, se reemplaza la caldera a vapor por un moderno motor a diesel que contaba con usina propia. A lo largo del siglo XX el molino “El Americano” fue un emblema de la industria departamental.

 

Los valdenses y la Iglesia Evangélica Metodista

Un 5 de mayo de 1875 llegaron a Rosario del Tala las primeras familias valdenses. Vinieron con el deseo de trabajar estas tierras introduciendo la agricultura en esta parte del departamento. Además, traían la voluntad de mantener y estimular la formación cultural. Juan Pedro Baridón fue el pionero en celebrar los primeros cultos entre las familias de colonos.

Hacia 1889 se nombra como primer pastor efectivo a Carlos Lástrico, quien, tras algunos años de labor, el 15 de febrero de 1891 organiza a la congregación como Iglesia Metodista. Ese mismo año se colocó la piedra fundamental de la primera capilla en el terreno donado por Aaron Houghan y se comenzó su construcción, pero un mes después una fuerte tormenta la destruyó casi por completo.

Pronto se comienza la reconstrucción y para el 5 de julio de 1892 se lleva a cabo el primer culto religioso en esta precaria capilla. Con el paso del tiempo y debido a su deterioro, los cultos vuelven a las casas de familia. Hacia 1918 se inicia la construcción de la nueva capilla que fue culminada un 8 de noviembre de 1919 y consagrada en octubre del año siguiente. Esta es la histórica Capilla Central que conocemos hoy en día. Con el crecimiento de la población y la suma de feligreses, años más tarde se proyectó y construyó el templo en el centro de la ciudad, ubicado a metros de Plaza Libertad.

 

La ciudad de la naturaleza

Parque Balneario Municipal Dr. Delio Panizza

A orillas del Río Gualeguay e inmerso en la naturaleza, el balneario nos invita a disfrutar de la flora y fauna de la región realizando actividades en contacto directo con la naturaleza, como senderismo, observación de flora y fauna, canotaje, stand up paddle, pesca o disfrutar de sus playas de arena blanca.

El parque balneario se encuentra a 5 km de la ciudad y cuenta con todas las comodidades para disfrutar una experiencia única en los márgenes del Rio Gualeguay. Ofrece diversos servicios como proveedurías, parador, guardavidas, sanitarios, enfermería, juegos para niños, música, eventos deportivos, alquiler de equipamientos y puestos de emprendedores, además cuenta con una silla anfibia y sanitarios para personas con discapacidad. son algunos de los servicios que ofrecen.

Siguiendo el camino hacia el sur llegamos al Área Protegida Rincón Hondo, un lugar que te invita a introducirte en plena naturaleza, con senderos que se adentran a bosques en galería y mirados que te presentan unas vistas increíbles del rio Gualeguay. Una opción para conectar con la tranquilidad de la naturaleza, sorprenderte con las aves que circundan por alli y apreciar añejos arboles nativos. 

 

La ciudad de la cultura y la tradición

En tu visita a la ciudad, descubrí la amabilidad de su gente y las tradicionales fiestas y costumbres de una de las primeras localidades del litoral argentino.

Con fecha de fundación establecida en 1799, Rosario del Tala tiene en su fiesta patronal uno de los característicos momentos de encuentro en la que los vecinos se reúnen para peregrinar y luego presenciar el festival “Canto a la Patrona, Nuestra Señora del Rosario”. 

La tranquilidad y la cordialidad de los vecinos es una de las principales características, que, como describió Atahualpa Yupanqui luego de su paso por Rosario del Tala, “existía la costumbre de saludar a todo el mundo, como lo hace la gente sin miedo y sin pecado." Hoy, muchos años después, esa tradición se mantiene más viva que nunca. 

Esas costumbres se conservan hoy también a través de sus cultores populares y agrupaciones tradicionalistas. La máxima expresión de la cultura local se manifiesta en el “Festival del Arenero”, que todos los años convoca durante enero a cientos de vecinos de toda la región para disfrutar del homenaje de artistas locales a los trabajadores artesanales de la arena.

Característico y único por su color y alegría, durante febrero y marzo se desarrolla el carnaval del centro de la Provincia, que todos los años reúne a comparsas, cultores populares y vecinos que participan de forma activa en el espectáculo cada fin de semana